
Empieza a clarear. Es el tiempo de la llamada “hora fría”, donde nada existe y todo se anuncia. La hora en que todo es negociable, donde el alba y la conciencia se avienen a razones. Es al alba donde los desesperados encuentran su hogar. Al alba es cuando las dudas se hacen realidades durante el tiempo de espera al sol. Los minutos que dura el alba siempre son justicieros, absuelven los pecados de las noches y condenan a la incertidumbre las ilusiones que el sol nos trae. Es al alba cuando mejor se perfilan las montañas, cuando adivinamos los contornos de nuestra alma. La luz dura y nítida del alba nos perfila por dentro. En cambio, los primeros rayos del día nos deslumbran, nos impiden ver que hay más allá de nosotros… La luz del alba es la realidad del vivir. La luz del sol es la fantasía de vivir.
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