
Los caminos siempre comienzan en los sueños. Elegir la ruta del amanecer es despertar en el interior de la vida. Soñar es asfaltar las duras realidades de lo cotidiano con la brea recalentada de las pasiones. Ver amanecer es tener la certeza de no saber donde ir; por eso sé que siempre llegaré. Cuando le sol está en lo alto, la realidad se convierte en una meta... Presenciar un amanecer es añadir más capital a las "cuentas corrientes del espíritu".Es al alba cuando hago recuento de todos mis bienes, y de tantos que son ni siquiera en mi mochila entran todos; el resto, los escondo entre los huecos de las rocas bajo la vigilancia de las flores siemprevivas.
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